Rusia rechaza las acusaciones "infundadas" de que Navalni fue envenenado
El Kremlin calificó este lunes de "infundadas" las acusaciones de un informe de cinco países europeos que asegura que el opositor Alexéi Navalni murió envenenado por una "toxina rara" cuando estaba en una prisión rusa, hace exactamente un año.
El activista anticorrupción que se opuso durante años al presidente ruso Vladimir Putin y a la ofensiva contra Ucrania lanzada en 2022, falleció en prisión el 16 de febrero de 2024, a los 47 años.
Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y los Países Bajos acusaron a Moscú de haberlo "envenenado", según las conclusiones de una investigación publicadas el sábado.
"Naturalmente, no aceptamos tales acusaciones. No estamos de acuerdo con ellas. Las consideramos sesgadas e infundadas", dijo a los periodistas el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en una rueda de prensa telefónica con presencia de AFP.
Este lunes la madre del opositor se congregó junto a otras personas frente al cementerio de Borísov, en Moscú, donde está enterrado su hijo y exigió "justicia".
Decenas de personas le acompañaban pese a los riesgos de recordar a Navalni con motivo del primer aniversario de su muerte.
"Esto confirma lo que ya sabíamos desde el principio. Sabíamos que nuestro hijo no murió simplemente en prisión, fue asesinado", dijo Liudmila Naválnaya.
"Creo que pasará algún tiempo, pero averiguaremos quién lo hizo. Por supuesto, queremos que eso ocurra en nuestro país y que prevalezca la justicia", dijo a los periodistas.
"Ya dije que a quienes dieron esa orden se les conoce en todo el mundo, no hago más que repetirlo. Y queremos que quienes participaron [en la muerte de Navalni] sean identificados", insistió.
La tumba del opositor estaba cubierta de flores y también se ofició una ceremonia religiosa. Algunas de las personas que acudieron a rendirle homenaje iban tapadas con mascarillas quirúrgicas.
Pese a los riesgos, varias personas afirmaron a la AFP, sin dar sus apellidos, por qué decidieron acudir al cementerio.
"Queremos honrar la memoria de una persona que murió injustamente a causa de las represiones políticas", dijo Olga, una diseñadora de 27 años que acudió con rosas amarillas.
Para Liudmila, una jubilada de 67 años, Navalni era una persona "luminosa" que despertaba deseos de "seguir" adelante.
-- Toxina de rana --
Las autoridades rusas han prohibido las organizaciones creadas por Navalni, acusadas de "extremismo" y "terrorismo", y cualquier apoyo público a su movimiento de oposición puede ser perseguido judicialmente.
Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y los Países Bajos hicieron públicos el sábado los resultados de una investigación con muestras sacadas clandestinamente de Rusia tras su fallecimiento.
Esta investigación concluyó que Navalni fue "envenenado" con una "toxina rara", la epibatidina, presente en la piel de las ranas dardo de Ecuador, según una declaración conjunta durante la Conferencia de Seguridad de Múnich.
"Solo el Estado ruso tenía los medios, un motivo y la oportunidad de utilizar esta toxina letal", señalaron los autores del informe, que responsabilizan a Moscú de su muerte durante su encarcelamiento en una prisión rusa en Siberia.
Su viuda, Yulia Naválnaya, ahora en el exilio, afirmó el sábado que el "asesinato" de su marido ahora está "probado por la ciencia".
Moscú siempre ha rechazado las acusaciones, sin proporcionar una explicación completa de su muerte y solo indicó que había sucumbido de forma repentina tras un paseo en su colonia penitenciaria.
Navalni cumplía una condena de 19 años en una prisión del Ártico. En 2020, había sobrevivido por poco a un grave envenenamiento y, al borde de la muerte, acabó siendo tratado en Alemania.
Al regresar a Rusia en enero de 2021, fue detenido de inmediato y posteriormente condenado a varias penas severas que él denunciaba como políticas.
La oposición liberal rusa, debilitada por las persecuciones del Kremlin, no se ha recuperado de su muerte.
R.Prakash--BD