Tras el deslave catastrófico, Nepal exige justicia climática
Cuando vio cómo la avalancha de hielo y escombros se abalanzaba sobre el valle y arrasaba su pueblo la semana pasada, Pemba Chhring Tamang comprendió de inmediato que su vida, en las laderas nepalíes del Himalaya fronterizas con China, nunca volvería a ser la misma.
"Habíamos oído hablar del cambio climático en las noticias, habíamos sufrido inundaciones, pero nunca como esta", confiesa este hombre de 57 años, evacuado del devastado distrito de Rasuwa. "Lo destruyó todo, nuestras casas y nuestro pueblo".
La ola, provocada por el colapso de un glaciar río arriba, ha dejado más de 1.200 muertos y 4.700 desaparecidos, según los balances aún provisionales de las autoridades de Nepal y China.
Ocho días después del desastre, los equipos de rescate continúan sus esfuerzos para buscar cuerpos o posibles sobrevivientes y luchan por satisfacer de manera urgente las necesidades básicas de decenas de miles de damnificados.
"¿Qué ha hecho Nepal para merecer esto?", se pregunta la activista por el medioambiente Tashi Lhazom.
Si bien aún quedan por esclarecer las causas precisas del derrumbe del glaciar, el derretimiento generalizado de esas masas de hielo, relacionado con el cambio climático, aumenta la probabilidad de que se produzcan este tipo de catástrofes.
Una injusticia para muchos, ya que Nepal es uno de los países que menos contribuye al calentamiento global con sus emisiones de gases de efecto invernadero.
"Sufrimos por un crimen que no hemos cometido", zanjó Lhazom.
- "Eventos en cadena" -
Para los habitantes de la cordillera del Himalaya y del Hindu Kush, la reserva de hielo más importante del planeta después de los dos polos, el aumento de las temperaturas tiene consecuencias desastrosas.
El ritmo de derretimiento de los glaciares se ha duplicado en los últimos veinte años, según lo han demostrado dos estudios publicados en marzo de 2026.
"Un cambio de tan solo un grado puede significar miles de muertes", insiste Lhazom.
Saswata Sanyal, del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), con sede en Katmandú, recordó que el calentamiento global "provoca numerosas interacciones peligrosas en las altas montañas".
"Ya hemos registrado eventos en cadena como el del 26 de agosto", agregó.
El glaciólogo nepalí Tenzing Chogyal Sherpa no duda en señalar a los países que más contaminan. "Deben asumir sus responsabilidades y, de una forma u otra, rendir cuentas", opinó.
El gobierno nepalí ha multiplicado en los últimos días los llamados a la comunidad internacional para que le brinde ayuda y, sobre todo, para que acelere la lucha contra las causas del cambio climático.
El primer ministro Balendra Shah declaró que Nepal debía "destacar con firmeza" ante la comunidad internacional las catástrofes sufridas por el país.
La tragedia de la semana pasada es una "advertencia", añadió su ministro de Exteriores, Shisir Khanal, a la AFP.
- "Justicia climática" -
El apoyo a Nepal "no debe limitarse a la ayuda humanitaria ni considerarse un acto de caridad, sino que también debe abordarse desde una perspectiva de justicia climática", insistió.
El ministro aboga, en particular, por la implementación de sistemas de alerta y un mejor intercambio de información.
Es urgente, ya que numerosos estudios científicos demuestran que el cambio climático acelera la intensidad y la frecuencia de las inundaciones, los deslizamientos de tierra y otros fenómenos naturales violentos.
"No hay señales de que estos sucesos vayan a detenerse", confirmó Dhondup Wangmo, investigadora del Tibet Policy Institute, cercano al gobierno tibetano en el exilio.
"De hecho, es más probable que ocurran en el futuro, con consecuencias aún más trágicas", advirtió.
Más allá de Nepal, toda la región está amenazada.
En la vecina India, Rushati Das, de la oenegé Climate Action Network South Asia (CANSA), advirtió que el cambio climático "llama a nuestra puerta".
"Lo que ocurre en las montañas no se queda ahí", explicó. "Un desastre en el Himalaya tiene consecuencias que van mucho más allá de las fronteras, afectando a las cuencas fluviales, los ecosistemas, las poblaciones y sus medios de subsistencia en todo el sur de Asia", sostuvo.
En su campamento improvisado, a Pemba Chhring Tamang le preocupa su futuro inmediato. Su aldea quedó destruida.
"Nacimos aquí", dice, "¿y ahora qué hacemos?".
H.Majumdar--BD