"Se trata de reconocimiento, no de competencia", dice Joachim Trier sobre los Óscar cada vez más globales
La creciente influencia del cine extranjero entre los votantes de la Academia a cargo de los Óscar no pasa desapercibida para los directores nominados a la mejor película internacional en la mayor fiesta de Hollywood.
Esto es evidente con la popularidad en el mercado estadounidense de las producciones en lengua no inglesa, cuya presencia en la categoría de mejor película se ha vuelto tendencia (este año la brasileña "El agente secreto" y la noruega "Valor sentimental" entraron en la disputa).
"Se trata de reconocimiento, no de competencia", dijo a la AFP Joachim Trier, director de "Valor sentimental", que, con nueve nominaciones, es una de las cinco candidatas para coronarse como la mejor película internacional en la 98ª edición de los premios el 15 de marzo.
"Significa que suficientes personas en mi grupo de colegas votaron y dijeron 'hiciste un buen trabajo como director', y eso es muy significativo", dijo el danés-noruego de 52 años, nominado además a mejor director.
Trier destacó que la diversificación del cuerpo votante de la Academia (compuesto por nominados y otros representantes de la industria) contribuye a su internacionalización.
Pero el éxito global de cintas como su drama familiar, protagonizado por Renate Reinsve y Stellan Skarsgard, se debe a que vienen de "un espacio personal".
"El punto es tratar que esta gran maquinaria del aparato del cine vaya hacia un lugar íntimo", comentó.
- "Con las tripas" -
El franco-español, Oliver Laxe, coincidió.
El cineasta de 43 años cree que las películas que, como su "Sirat. Trance en el desierto", entraron en la categoría internacional "son honestas".
"Todos los directores han mirado hacia adentro, han intentado hacer algo con su corazón, con su alma. Y yo también lo hice con las tripas", comentó a la AFP.
Para Laxe, el triunfo de su disruptiva producción, una meditación contemplativa que sacude al espectador, "prueba que la gente está cansada de ver las mismas películas y que hay que confiar un poco más en la sensibilidad individual".
Al igual que Trier, Laxe no ve la nominación como una disputa.
"Creo que aquí no hay nadie que pierda. Ganamos todos", aseveró.
El brasileño Kleber Mendonca Filho, director de "El agente secreto", se dijo "muy impresionado" con la repercusión de su cinta, la crónica de la persecución que sufre un académico (interpretado por el también nominado Wagner Moura) en el Brasil de los años 1970, en tiempos de la dictadura militar.
"Yo hice una película brasileña (...) Y ha tenido una reacción muy fuerte, emocional y política en el mundo entero", señaló a la AFP.
Su esposa y productora, Emilie Lesclaux, subrayó que cuando la pareja comenzó a hacer cine hace más de dos décadas "el Óscar parecía algo muy lejano, una fiesta de la industria estadounidense".
"Y poco a poco vimos cambios reales", acotó.
"Tanto que en este año increíble vemos tantas películas increíbles siendo tratados de la misma manera que películas estadounidenses. Películas fuertes y diferentes, que representan varias ideas en el mundo".
- Salir del nicho -
Una de esas ideas vino de Irán y fue acogida por Francia para representarle en la gala de Hollywood.
"Un simple accidente", del iraní Jafar Panahi fue filmada en la clandestinidad, y plantea el dilema de una sociedad torturada y pisoteada: ¿venganza o perdón?
Panahi, cuyo trabajo le ha llevado a la prisión en el pasado en su país, aprovecha la campaña por el Óscar para poner el acento sobre lo que ocurre en Irán.
En entrevista con la AFP durante el tradicional almuerzo que la Academia celebra para los nominados, el realizador lamentó la reciente detención de uno de sus guionistas y colaboradores, Mehdi Mahmoudian, bajo sospecha de escribir un comunicado para un opositor.
La directora tunecina Kaouther Ben Hania también celebró la nominación de su lascerante "La voz de Hind Rajab", una mezcla de drama y documental, una oportunidad para la denuncia.
El film sigue la agonizante situación de una niña palestina acechada por balas israelíes que asesinaron a sus familiares en Gaza, y los esfuerzos de los servicios de rescate por salvarla.
"Mi primera obsesión era cómo hacer resonar la voz de esta niña", contó a la AFP Ben Hania.
"Porque las películas en lengua árabe con subtítulos podrían caer fácilmente en esa categoría de cine de nicho. Y mi ambición era sacar la película de ese nicho y mostrarla al mundo", afirmó.
La tunecina, que conquistó el segundo premio del Festival de Venecia el año pasado, apuntó que la cinta coloca al espectador en una posición de testigo, y lo confronta a adoptar algún tipo de responsabilidad.
"Cuando hice la película, tenía la intención de lograr eso", dijo. "Pero el impacto ha superado mis expectativas".
D.Wason--BD