Lamine y la gestión de las expectativas: ¿el vaso medio lleno o medio vacío?
¿Cómo gestionar unas expectativas desproporcionadas? Considerado la estrella generacional llamada a tomar el relevo de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, Lamine Yamal se bautizó en el Mundial a los 18 años con un sabor agridulce: 25 minutos esperanzadores y un decepcionante empate sin goles ante la modesta Cabo Verde.
Mientras Lamine mostraba un rostro serio en el entrenamiento del martes, Messi arrancaba con un triplete ante Argelia (3-0). Erling Haaland y Kylian Mbappé firmaban un doblete en los triunfos de Noruega (4-1 a Irak) y Francia (3-1 a Senegal)... a la espera de lo muestre Cristiano Ronaldo este miércoles frente a Congo.
"Sabemos que esto es una competición larga y que el objetivo aún está lejos, seguiremos trabajando y saldrá todo como lo deseamos. No dudéis", se consolaba Lamine en redes sociales tras su inaugural decepción.
Casi 70.000 personas explotaron de júbilo cuando se anuncio su entrada en el césped el lunes en el Estadio Atlanta.
- Risueño y encantador -
El extremo volvía 54 días después de lesionarse al tirar un penalti contra el Celta de Vigo. Desde entonces, carrera contra el reloj por llegar en condiciones a la competición en que dejan su firma los mitos de la pelota.
Es su segunda gran competición tras irrumpir en la Eurocopa 2024 ganada por España, siendo clave en una competición en la que cumplió 17 años durante el torneo.
Un día después del baño de realidad ante Cabo Verde España regresó a los entrenamientos en la Baylor School de Chattanooga y el niño del equipo lució un gesto cabizbajo, muy diferente al rostro alegre y la actitud bromista de las sesiones anteriores.
A continuación, en rueda de prensa, Mikel Merino, uno de los veteranos de la Roja, desmintió que el jugador catalán estuviera afectado por el resultado.
"Le visto muy bien, ahora he estado con él, estaba risueño, con bromas y encantador, con la energía que le caracteriza", dijo el centrocampista del Arsenal.
- Efecto inmediato -
Aunque no consiguió cambiar el resultado, la entrada de Yamal en los últimos 25 minutos varió por completo el paisaje ante Cabo Verde.
El ataque español se volcó a la banda derecha, donde el número 19 se echó al equipo a la espalda, y el rival tuvo que multiplicar la vigilancia con hasta tres jugadores consagrados a evitar sus trucos de magia.
Fueron 36 intervenciones y siete centros al área, el más claro un balón que remató sin convicción Marcos Llorente.
Una de las marcas de la casa, un centro con el exterior, lo bajó con sutileza Dani Olmo, otro de los revulsivos, para que Mikel Oyarzabal rozara el gol.
"Es un jugador especial, tiene desborde y desequilibrio, diferente al perfil que había en el campo. Cambia lo que hace el rival, que acumuló más jugadores en su lado, creando espacios. Con el nivel que tiene Lamine puede afectar a un partido en cualquier momento", añadió Merino, que entró en juego el lunes al mismo tiempo que el extremo.
- Golazo y descanso -
El seleccionador español Luis de la Fuente cuenta con una carta ganadora. Solo tiene dudas sobre cuándo y cómo debe utilizarla tras el lastre de su lesión.
En la rueda de prensa posterior al choque dijo que tanto Lamine como Nico Williams, en una situación similar -lesión y necesidad de ritmo-, "tienen que coger el tono y el toque decisivo".
España juega el domingo, de nuevo en Atlanta (16h00 GMT), ante Arabia Saudita, que consiguió empatar (1-1) ante Uruguay.
La Roja deberá de nuevo encontrar las grietas en un bloque bajo y salvo sorpresa contará con un Lamine Yamal ya titular.
"Quiero dar gracias a Dios por permitirme volver a jugar después de la lesión, y también a mi familia por estar siempre a mi lado, apoyándome y acompañándome en cada paso de este camino", añadía en su mensaje tras el debut.
El martes, en una nueva publicación de Instagram, recordaba a sus 43 millones de seguidores lo que es capaz de hacer: un golazo en el entrenamiento.
Ganas de brillar y necesidad de paciencia, el dilema de un Lamine en sus primeros compases en la Copa Mundial.
E.Narula--BD